Te acompaño a comenzar el día agradeciendo a tu cuerpo, tu guía más fiel.
En esta meditación te invito a hacer una pausa y volver a ti.
A recorrer con presencia cada parte de tu cuerpo,
y agradecer por todo lo que hace por ti cada día.
Desde los pies que te sostienen,
las manos que crean,
el corazón que late con propósito,
la voz que expresa tu verdad,
hasta tu intuición que te muestra el camino.
Esta meditación está pensada para acompañarte cada mañana, como un ritual amoroso de conexión contigo misma.