

En este primer nivel vas a dejar de mirar solamente a la otra persona, la ruptura o la situación que te duele.
Aquí vas a empezar a reconocer qué parte de ti se activó dentro de ese vínculo: tu apego, tu historia emocional, tus creencias, tus impulsos, tu ansiedad, tu necesidad de controlar y la versión de ti que se fue perdiendo poco a poco.
Este nivel es para ponerle nombre a lo que te pasa.
Porque muchas veces no estás sufriendo solo por una persona.
Estás sufriendo por el patrón que esa persona vino a mostrarte.
Aquí no vienes a culparte.
Vienes a verte.
Y cuando empiezas a verte con honestidad, también empiezas a recuperar poder sobre lo que sí depende de ti.
