



Acabado
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Una pieza con presencia silenciosa, hecha para poner flores en espacios dándoles en toque original y único.
Este florero cerámico de rostro modelado a mano aporta textura, profundidad y un aire contemplativo a cualquier rincón. Su acabado terroso y su forma orgánica lo convierten en una obra decorativa única, ideal para coleccionistas, interiores con sensibilidad artística o como acento especial en repisas, mesas y altares contemporáneos.
Cada pieza puede presentar variaciones sutiles propias del trabajo manual, lo que la hace irrepetible.